Difundiendo Nuestra Cultura
En este espacio se publican cartas de los socios y amigos como tambien articulos de interes para la comunidad. Si Ud. desea contribuir envienos su comunicacion al buzon electronico o al buzon postal.
¿ VOTAR ES UN DEBER? -
!Somos una raza distinta!
La increíble vida y la triste muerte de Jaime Valbuena
Algo Sobre La Historia de Jaime Enrique Valbuena
Mis Ultimas Lecturas
CIA /Montesinos / FARC

Algo Sobre La Historia de Jaime Enrique Valbuena

Los lectores de esta pagina de la Casa de la Cultura Colombiana ya se informaron de lo que le sucedió a Jaime Enrique Valbuena, mi sobrino, a quien como a miles de colombianos, los honorables y dignísimos señores farco-guerrillero-narcotraficantes han decidido eliminarlos del panorama nacional porque los consideran un obstáculo para sus propósitos absolutamente desconocidos ya que, hasta la fecha, estos "genios" que pretenden cambiar al país no han hecho una sola propuesta positiva, sensata y que aporte algo.

Enriquecidos con el fruto del secuestro que oficializó la administración Turbay, tras el pésimo manejo que dió al problema de la embajada dominicana, y que año tras año crece más y más, más las enormes sumas provenientes del narcotráfico y el consumo de coca en países como los EE.UU. que contribuye al mercado mundial con cerca de cuarenta millones de drogadictos, pero que estos no son amenaza para la seguridad del estado, y algunas otras fuentes de financiación, deciden por si y ante si liquidar a ciudadanos, a muchos cuídanos que, como mi sobrino, o como el señor gobernador Uribe, o el ex ministro Echeverry, o tantos, tantos más, han cometido el imperdonable delito de vivir honradamente.

No se si, por ejemplo aquí, en este país, la gente sea consciente de que cada dólar gastado en coca o marihuana es un aporte, una contribución, un apoyo al terrorismo que en Colombia ejercen los farcos y demás guerrilleros o autodefensas.
No se si sean conscientes de que, de esa manera, contribuyen a fomentar el terrorismo, sí el terrorismo, ese terrorismo al que esta nación le tiene tanto miedo, pero por el que solamente brinca cuando es en su contra. Un terrorismo real y verdadero, y no como el de unas armas de destrucción masiva que supuestamente había en Irak y hasta la fecha no se han encontrado, un terrorismo que se está fomentando desde aquí por el consumo de droga.

¿Cuántos millones de apoyadores de este terrorismo fruto del narcotráfico hay en estas calles de los EE.UU.?
¿Qué pasaría si, por ejemplo Coca Cola, o alguna de estas enormes industrias perdieran 40 o más millones de consumidores? Bueno, pues eso mismo sucedería si de verdad se controlora y frenara el consumo de drogas ilícitas, uno de los mayores y más lucrativos negocios en los que muchos más de lo que imaginamos andan metidos. El narcotráfico es un negocio, simple y sencillamente, y si este negocio está causando tanto daño, lo racional es pensar en las vías convenientes para acabar con ese negocio y pienso yo, una de tales vías es restándole consumidores, pero no con pañitos de agua tibia, sino con la fuerza y la energía de la ley y de la justicia. ¿ Será, acaso, que este poderoso y bien organizado país no podrá hacer algo para que cuarenta millones de sus residentes no sigan apoyando el narcotráfico, y por ende el terrorismo en Colombia, mediante ese aporte económico que ofrecen cada vez que consumen droga?

¿ Cuántos millones de cómplices de estas masacres y asesinatos que a diario ocurren en Colombia, sí cómplices porque consumen coca o marihuana, andan libres por las calles de estas limpias y asépticas ciudades, mientras en nuestros pueblos y veredas, caseríos o ciudades hay miles que caen víctimas de ese terrorismo de los farcos o de los guerrilleros?

Hay muchos colombianos que han tenido que salir del país para salvar su vida, eso lo sabemos, y sabemos que mientras el terrorismo siga adelante éste número aumentará, pero ¿hasta cuándo será necesario esperar?

Alguien, con enorme sensatez dijo: hasta que por fin se haga justicia. Pero ¿cuándo será ese cuándo?

Sin justicia jamás habrá paz, es absolutamente imposible, y la justicia, como la caridad, entra por casa. Es que mientras cada uno de nosotros no se sienta involucrado en el asunto y lo esté mirando desde lejos como algo que a uno no le toca, no se va a sentir la necesidad de cambiar, de hacer algo.

Jaime Enrique vivía con su esposa y su hijo en una granja que estaba haciendo autónoma, sin hacerle mal a nadie y, como tantos campesinos que no han podido surgir y levantar cabeza, un día cayó bajo las balas asesinas de quienes dizque buscan el bien del pueblo.

Es mucho lo que cada uno de nosotros puede hacer si nos empeñamos. Ahora, todos podemos comenzar aportando una oración constante por Colombia, por sus familias, por sus obreros y campesinos, por sus dirigentes y gobernantes y, también, por qué no decirlo, por los mismos terroristas, los farcos y guerrilleros, los narcos y autodefensas para que todos nos abramos a Dios y para que Dios toque el corazón de todos y cada uno y entendamos que es necesario cambiar de camino, edificar la paz. Es que la paz no se pide, sino que se construye, se trabaja cada día.

Jorge Martínez.
Mayo 2003

Nuestra Casa | Calendario de Eventos | Su Opinion | Chistes
Nuestra Tierra | Oficinas consular | Negocios asociados | Otras associaciones latinoamericanas
info@casacolombia.org
Casa de la Cultura Colombiana PO Box 67196, Phoenix, Arizona 85082-7196